El fieltrado de lana es una artesanía nómada de Asia Central que apelmaza el vellón de oveja sin tratar mediante calor, humedad y presión hasta convertirlo, por medio del abatanado, en un tejido denso y velloso. En su estado natural, sin teñir, la superficie muestra tonos cálidos que van del color de la avena al gris piedra, el color propio del vellón.
Este sistema de diseño destila ese material táctil y preindustrial en una interfaz serena: una base cálida de fieltro, tonos topo y marrón vellón, tipografías con serifas humanistas y bordes suaves de fibra comprimida, sin geometrías rígidas.