El lenguaje visual de Doraemon es pura alegría del manga de la era Showa: contornos negros gruesos, colores primarios planos y una geometría incansablemente redondeada que nace del cuerpo circular del personaje. Cada elemento irradia calidez infantil, con cielos azul cian, superficies blancas, acentos rojos y portales rosas de la Anywhere Door.
Este sistema lleva medio siglo de oficio del manga infantil a la interfaz: esquinas suaves, contornos firmes en cada componente, una paleta luminosa que nunca cae en la oscuridad y una tipografía de aire redondo y dibujado a mano, propia del lettering de cómic.