Dieselpunk es la era de las máquinas de entreguerras soñando hacia delante: turbinas diésel, latón remachado, títulos Déco escalonados y caqui militar. Es más oscuro y áspero que la fantasía victoriana del steampunk: paneles de metal pavonado aceitoso, industria sepia y olor a grasa y ozono.
La paleta parece tomada de un panel de control de maquinaria de 1940: acero verde oliva ribeteado con latón deslustrado, remaches de cobre y diales tostados cálidos. Cada superficie parece fabricada, acanalada y atornillada, iluminada por el brillo ámbar de medidores analógicos y no por una pantalla digital.