La fotografía are-bure-boke (granulada, movida y desenfocada) de Daido Moriyama definió la estética de la era Provoke en el Tokyo de finales de la década de 1960. Sus inquietas imágenes en blanco y negro de las calles de Shinjuku aplastan las sombras hasta volverlas hollín y revientan las altas luces en un grano áspero.
Este sistema de diseño traslada a la pantalla esa visión cruda y antiestética: un fondo casi completamente negro, blanco granulado y quemado como única luz, contraste brutal, desenfoque de movimiento y encuadres inclinados e inquietos. Nada es limpio; todo es áspero.