Krtek fue dibujado para entenderse sin una sola palabra. Zdeněk Miler recortaba su topo en papel, lo colocaba sobre decorados pintados a gouache y filmaba todo con varias exposiciones por movimiento, de modo que la figura tiembla muy levemente sobre un fondo que nunca se mueve.
El sistema conserva esa división. El fondo está pintado en cobalto, saturado y plano. La figura es negro puro con una sola nariz roja. Nada brilla, nada degrada, nada necesita un pie de foto para leerse.