Las etiquetas de cajas de puros cubanos son cromolitografías pegadas a cajas oscuras de cedro español: filigranas en relieve de pan de oro, un fondo marrón tabaco profundo, escudos heráldicos y una rotulación serif neoclásica grabada. Cada etiqueta se imprimía con entre doce y veinticinco piedras litográficas distintas, en tinta dorada metálica y colores muy saturados.
Este sistema destila ese maximalismo dorado en un lenguaje digital: un fondo litográfico oscuro y en relieve como base de lectura, el dorado metálico como tinta definitoria, el rojo sangre de buey y el verde heráldico como paleta saturada de apoyo, y unas mayúsculas serif grabadas que atrapan la luz como pan de oro en relieve.