El 19 de julio de 2013, la nave Cassini volvió a orientar sus cámaras hacia el Sol y compuso el mosaico «Day the Earth Smiled»: Saturno en su color verdadero y documentado, un mundo dorado de caramelo de mantequilla, ceñido por anillos marrones y beige, suspendido en el vacío completamente negro del sistema solar exterior. Este sistema destila ese único encuadre: un espacio negativo negro dominante, un disco cálido iluminado por las nubes, finas estrías en los anillos y las sobrias leyendas técnicas de una sonda que envía su informe a casa desde mil millones de kilómetros de distancia.