El tanka budista Buryat es una pintura de pigmentos minerales sobre algodón encolado, realizada a la manera de finales del siglo XIX en los datsans que rodean el lago Baikal, en Siberia. La azurita y el lapislázuli se muelen para crear un azul frío y saturado que domina como fondo solemne, mientras el pan de oro y el oro en polvo trazan las volutas de nubes y las líneas finas del mandala.
Este sistema de diseño destila esa superficie fría y solemne en forma digital: una página de azurita profunda, trazos de oro de 24 quilates, una geometría mandálica radial en el centro y una tipografía caligráfica que honra la tradición de la escritura budista tibetana, adaptada a la singular escuela Buryat.
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