Los Kukeri (Survakari) son los mamarrachos de invierno de Bulgaria: bailarines envueltos en desgreñados trajes de piel de cabra y oveja, coronados por imponentes máscaras talladas con cuernos y cargados de pesados cencerros de cobre y bronce. Pañuelos escarlata y borlas de lana roja arden contra la piel oscura mientras las cuadrillas expulsan el invierno y bendicen el año que llega.
Este sistema de diseño destila esa fuerza ritual y cruda en formato digital: fondos de piel casi negros, lana rojo sangre, el metal de latón y bronce de los cencerros, y un blanco hueso de cuerno — pesado, táctil y artesanal, nunca limpio ni corporativo.