Blade Runner (1982), de Ridley Scott, estableció el vocabulario visual canónico del cyberpunk: lluvia perpetua que refracta neón saturado sobre vidrio negro, señalización vertical influida por Shinjuku elevándose sobre mercados callejeros adaptados y pirámides de Tyrell Corporation que desaparecen en la bruma atmosférica. Este sistema captura esa tensión noir empapada por la lluvia: neón naranja intenso y magenta que sangra a través de niebla cian en una noche lluviosa interminable.