Biopunk Grown plantea un futuro en el que las cosas se cultivan, no se fabrican. El marrón de cuero de hongo, el beige de micelio y el verde de algas bioluminiscentes se asientan sobre la oscuridad tenue de una cámara de cultivo, de modo que los tonos del material orgánico se leen como algo vivo.
Una serifa literaria transmite esa voz viva, mientras una monoespaciada científica etiqueta cada espécimen. El fondo oscuro de laboratorio, la iluminación suave y tenue, y las texturas de material en macro hacen que la biología sintética se sienta hecha a mano por la propia naturaleza.