El barómetro aneroide convirtió la medición de la presión atmosférica en mobiliario. Una esfera plateada con las palabras LLUVIA · CAMBIO · BUENO · TORMENTA queda tras un bisel de latón dorado, atornillada a roble o caoba teñidos de oscuro y colgada en el estudio de un caballero. Una delgada aguja de acero azulado y una manecilla de latón leen el tiempo por venir.
Este sistema parte de ese objeto: fondo profundo de madera veteada, latón dorado para cada borde importante, esfera marfil envejecido que nunca invade la página, serif grabada y versalitas, y un único rojo contenido reservado al extremo de TORMENTA. Es cálido, preciso y discretamente lujoso: un instrumento, no una aplicación.