Barbarella es la alocada aventura espacial psicodélica que Roger Vadim dirigió en 1968: la cabina de la Alpha 7 está forrada de suelo a techo con una alfombra de pelo largo, en rosa chicle y naranja, sobre paneles de op art. Es el glamour plástico y futurista más saturado y táctil que existe: manchas de lámpara de lava, anillos concéntricos de op art y el espectáculo de luces de la Cámara de los Sueños.
Este sistema destila ese kitsch afelpado en un lenguaje digital de fondos rosa fucsia, superficies de plástico brillante, formas orgánicas y redondeadas, y un choque máximo de colores — nunca apagado, nunca contenido, siempre "groovy".