El Lotus Temple, la Casa de Adoración Baháʼí terminada en Nueva Delhi en 1986, reúne veintisiete pétalos independientes de mármol pentélico —la misma piedra que el Partenón— en grupos de tres para formar nueve lados que se elevan desde nueve estanques turquesa. El arquitecto Fariborz Sahba convirtió una única idea botánica en geometría pura.
Este sistema toma el único contraste decisivo del edificio: blanco de mármol frío como figura contra el turquesa profundo del agua reflectante. La voz es contenida, simétrica y geométrica, con abundante espacio negativo, líneas finas y precisas y orden de nueve partes en vez de ornamento.