Back to the Future es una interfaz construida a partir del cuadro de instrumentos de una máquina del tiempo: acero inoxidable frío con alas de gaviota frente a una descarga de energía fundida en cian y naranja. Paneles gris plomo, uniones remachadas y lecturas segmentadas de diodos luminosos parecen un tablero que estás a punto de acelerar a fondo hasta las 88 millas por hora.
El sistema se siente analógico y mecánico de cerca, pero en cuanto algo importa se ilumina como los circuitos temporales al activarse. El metal cepillado es el chasis; el neón es la reacción: un pulso del condensador de flujo que sostiene cada acción principal.