Arcosanti es la arcología experimental de Paolo Soleri, que se alza en el alto desierto de Arizona desde 1970 como un argumento vivo de que la arquitectura y la ecología son una misma disciplina. Sus ábsides y semidomos de hormigón, moldeados con limo y levantados por inclinación, se vertieron directamente sobre moldes de tierra, de modo que los edificios surgieron ya con el color del terreno circundante: una tierra franca ocre y tostada, cálida y saturada, trabajada a mano y mate.
Sobre esa masa terrosa, Soleri dispuso apenas los acentos imprescindibles: campanas de viento de bronce fundido, vendidas para financiar la construcción, y raros toques de pastel en las superficies interiores. El resultado es un lenguaje visual de compresión y sombra, muros gruesos y aperturas circulares, donde la geometría conserva la modestia y el propio desierto aporta la paleta.