La pintura aborigen de puntos surgió en 1971, cuando el maestro Geoffrey Bardon animó a los ancianos de Papunya a trasladar al lienzo sus tradiciones sagradas de pintura corporal. Las obras resultantes —densos campos de puntos acrílicos que codificaban relatos del Tiempo del Sueño como composiciones vistas desde arriba— iniciaron el movimiento de arte indígena más importante del siglo XX.
Este sistema de diseño destila el vocabulario visual de la pintura del Desierto Occidental en recursos de interfaz: fondos de tierra de ocre rojo, motivos de círculos concéntricos (pozos de agua), formas en U (figuras sentadas) y campos de puntos radiantes, todo dentro de una paleta estricta de pigmentos minerales en ocre, sombra, blanco hueso y rojo ladrillo.