Courier fue diseñada por Howard Kettler para IBM en 1955 y se volvió la letra definitoria del papeleo estadounidense del siglo XX: contratos, guiones, memorandos oficiales y manuscritos detectivescos. Cada carácter ocupa el mismo ancho y cada página respira con márgenes amplios y tinta de cinta negra sobre papel crema.
Este sistema captura esa autoridad pausada mediante columnas monoespaciadas, calidez de fibra de papel y la cadencia formal del carro de máquina que vuelve al final de cada línea.