La identidad de los campamentos de Muay Thai en la era de los carteles promocionales convirtió la noche de combate en un lenguaje gráfico: acentos de rojo sangre y satén dorado golpean un fondo casi negro, caligrafía tailandesa blanca a pincel cruza la parte superior y letras pesadas y condensadas se apilan como una pancarta de estadio. Sus emblemas son la sagrada cinta mongkol, los pantalones cortos de satén bicolor con motivos dorados y negros en las perneras, y los estandartes del gimnasio serigrafiados sobre tela oscura.
Este sistema destila la energía de esos carteles de combate en una base digital: rojos color vino, ribetes dorados luminosos, títulos a pincel en blanco roto y una superficie oscura de brillo satinado con grano de serigrafía. Toda la pegada de un cartel junto al ring, sin nada de pulido.