Tech-Noir es la calle nocturna, empapada de lluvia y neón, del cine tecno-noir de los años ochenta: la discoteca "Tech Noir" de The Terminator (1984) y los bulevares perpetuamente mojados de Blade Runner. Su base es una noche de asfalto azul negruzco, casi negro, que devuelve los letreros de neón sobre el pavimento húmedo y el cromo.
El rosa intenso y el cian eléctrico atraviesan con fuerza esa oscuridad: la pareja esencial de la ola de sintetizadores y el antecedente cinematográfico directo del ciberpunk. Todas las superficies —vidrio, cromo, lluvia— existen para capturar y refractar ese resplandor. Aquí no hay nada seco, apagado ni iluminado por el día.