El estrangelo es la más antigua de las tres escrituras siríacas: un abyad de 22 letras que se lee de derecha a izquierda, propio del cristianismo oriental, en uso desde antes del siglo V. Su texto principal no se lee en negro, sino en un cálido marrón oxidado: tintas de agalla de hierro y de carbón envejecidas durante siglos sobre vitela oscurecida. El rojo rubricado marca los títulos y las aperturas litúrgicas; nada más compite con él.
Este sistema reconstruye esa página de códice como una interfaz. Un pergamino de color marrón tostado oscuro es el fondo de todo, bloques de columnas reglados contienen el texto, y el rojo se raciona en encabezados y marcadores de sección, tal como lo haría un escriba. El tono es paciente, monástico y cálido: colores de tierra ganados por la oxidación, nunca brillantes, nunca fríos.