El sema mevleví convierte el cuerpo en oración: derviches de falda blanca giran sobre alfombras carmesí de Konya, los gorros de fieltro apuntan al cielo y la flauta ney atraviesa el silencio. Este sistema toma de la ceremonia el rojo sangre del mundo, el blanco puro de la entrega, la turquesa de la cúpula del mausoleo de Rumi y el oro del ornamento otomano. La caligrafía árabe dialoga con letras latinas clásicas y honra la tradición literaria persa y turca en la que escribió Rumi.