En Steam Locomotive encuentras el interior de la cabina de conducción de una locomotora de vapor en servicio, tal como habría sido en la era del ferrocarril industrial: una pared trasera de hierro fundido, ennegrecida por el hollín y cubierta de válvulas y manómetros de latón pulido. La puerta abierta del hogar desprende un resplandor naranja, constante como el de un horno, una imagen de calor y trabajo.
No estás ante el lujo del Orient-Express, sino ante hierro de trabajo, cubierto de hollín y grasa. El latón y el naranja del hogar destacan con dureza sobre el hierro fundido negro; los manómetros y las válvulas son herrajes funcionales, nunca engranajes decorativos.