Los carteles polacos CYRK fueron encargos estatales para el circo nacional, realizados desde 1962 por artistas de la célebre Escuela Polaca del Cartel. En lugar de uniformidad corporativa, cada uno era una pieza pictórica irrepetible: payasos, leones y acróbatas de pincelada suelta sobre fondos profundos casi negros, con rojo bermellón intenso y amarillo circense que arden desde la oscuridad.
Este sistema destila esa tradición en un lenguaje digital: una base pictórica de litografía offset, tipografía de exhibición rotulada a mano, salpicaduras de color intensas y saturadas, y una composición teatral asimétrica que rechaza la cuadrícula limpia.