Los restaurantes nuevo andino de Lima —Central, Maido y Astrid y Gastón— construyeron un lenguaje visual tan preciso como sus menús de degustación: muros carbón mate, líneas de acento rojo azafrán y diagramas verticales de altitud que fijan cada plato a un ecosistema andino. La estética es editorial, obsesionada con los ingredientes y profundamente geográfica.
Este sistema captura un comedor de Barranco a las 9: superficies negro cálido, bordes finos de cobre, tipografía Didone para gravedad y ritmo vertical que evoca menús de gradiente de altitud, desde el fondo del Pacífico hasta 4.200 metros.