El lenguaje visual del turismo de los fiordos noruegos destila el modernismo escandinavo en una paleta tomada directamente de los fiordos occidentales de la UNESCO: agua azul fría intensa, cumbres blanco glaciar y el singular rojo de las agujas de iglesias medievales de madera. Es contención aplicada a lo monumental.
Construida durante dos décadas por Visit Norway, Hurtigruten y National Tourist Routes, la estética favorece superficies mate, fotografía cinematográfica con drones y espacio negativo generoso que deja hablar por sí solas a paredes de acantilado de mil metros.