El microscopio compuesto victoriano es una torre de latón lacado: ruedas de enfoque moleteadas, engranajes de cremallera y piñón y un tubo vertical grabado con el nombre del fabricante. La goma laca sobre metal pulido lo vuelve dorado como la miel y atrapa la luz en duros reflejos especulares contra la caoba oscura de su estuche. Es un sistema construido sobre metal cálido y sombra profunda: precisión convertida en ornamento, con el fondo de campo oscuro engullendo todo salvo el destello del latón.