Mass Effect, la ópera espacial militar de BioWare de 2007, encuadra su galaxia mediante una interfaz holográfica casi negra: la superposición sobre el cristal de la cabina de la SR Normandy y el programa N7 de Systems Alliance. El fondo es un campo oscuro de operaciones espaciales donde las lecturas holográficas cian y la característica marca roja N7 cortan el vacío. La sensación es precisa, militarizada y fríamente futurista.
La identidad vive en su geometría: marcos angulares biselados, finas retículas cian y líneas de barrido, nodos de datos hexagonales y la única franja roja de la designación N7. Nada es cálido ni suave; las esquinas afiladas y las líneas cian luminosas se leen sobre una consola negra retroiluminada, con el rojo reservado para la marca y las alertas.