Las Torres Petronas condensaron la herencia geométrica islámica de Malasia en una catedral corporativa de acero inoxidable y vidrio de 452 metros. La planta de estrella de ocho puntas Rub el Hizb de César Pelli se convirtió en el módulo fundamental de toda una identidad visual, donde verde azulado, plata y oro se plasman con precisión de ingeniería.
Este sistema de diseño canaliza el puente aéreo de KLCC a medianoche: luz fría de montantes, geometría teselada y el silencio intacto de la solemnidad de un petroestado. Cada elemento sirve a la autoridad corporativa al tiempo que honra el ornamento matemático islámico.