El becak indonesio —un triciclo de pedales— es un lienzo popular ambulante. Sus paneles de acero están recubiertos de esmalte azul cielo brillante y pintados a mano con paisajes ingenuos: montañas rojas y amarillas, campos verdes y flores luminosas, todo enmarcado por rótulos de ruta con gruesos contornos blancos. Durante cuatro décadas, pintores anónimos de letreros al borde de la carretera convirtieron vehículos de trabajo en alegres obras de arte popular en colores primarios.
Este sistema de diseño destila esa tradición para la pantalla: una base de esmalte azul vivo, colores primarios saturados y de alto brillo, letras gruesas y redondeadas, y pequeñas escenas ilustradas con contornos blancos que transmiten el optimismo soleado de una esquina callejera de Java.