La iridiscencia holográfica tiene el aspecto de una lámina tornasolada como una película de aceite: un fino laminado que descompone la luz incidente en franjas de cian, rosa y morado que cambian según el ángulo, dispuestas sobre una base casi negra como el brillo de arcoíris que produce el aceite derramado sobre cemento oscuro.
Nacida del mundo del embalaje, los estampados metalizados de marca y la cultura digital de los degradados que alcanzó su apogeo hacia 2021, su sello no es solo el arcoíris, sino su anclaje en una oscuridad profunda que conserva la hondura del resplandor. Evoca un lujo futurista, una naturaleza sintética y la luz convertida en material.