La supra georgiana es una mesa de banquete interminable, y su corazón es el qvevri: una tinaja de vino de terracota cocida, hecha a mano, con forma de huevo y enterrada en la tierra. Meses de contacto con la piel de la uva convierten las uvas blancas en un ámbar característico; es un método tan singular que la UNESCO lo inscribió como patrimonio cultural inmaterial en 2013.
Este sistema de diseño vierte esa mesa sobre la pantalla: un fondo marrón terracota de arcilla cocida, intenso; acentos de vino ámbar y rojo vino; tonos oscuros de vasijas de arcilla negra; y una tipografía serif de escritura georgiana. Cada superficie se percibe mate, táctil y torneada a mano: cerámica de barro cocido, nunca papel, nunca color crema.