French Pâtisserie toma como referencia Belle Époque ornamentation en Paris, France, con raíces en 1862–1900. En torno a figuras como Louis Ernest Ladurée y Jeanne Souchard, su lenguaje reúne superficies claras, amarillos y dorados, verdes expresivos y tipografía con carácter con un carácter decorativo, histórico y cálido.
Este sistema lleva ese legado a la pantalla mediante una paleta pastel, motivos ornamentales, tipografía con carácter y marcos gráficos. La composición se mantiene clara y reconocible, con una presencia decorativo, histórico y cálido que conserva los matices de su fuente.