Los hermanos Campana —Fernando y Humberto— convirtieron el caos de las calles de São Paulo en mobiliario. La silla Vermelha enrolla 500 yardas de cuerda roja trenzada a mano sobre una estructura de acero; el sillón Favela está ensamblado con clavos y madera desechada de mercados de fruta. Su sello es una exuberancia escarlata y cálida, unida al bricolaje tropical: un homenaje al caos, un retrato de Brasil.
Este sistema de diseño traslada a la pantalla esa densidad cruda y artesanal: un fondo carmesí oscuro, rojos de cuerda trenzada, marrones de madera desechada y una tipografía de exhibición contundente que se niega a guardar silencio.