Cornershop es la startup chileno-mexicana de reparto de comestibles, más tarde adquirida por Uber, cuya marca se construyó sobre una interfaz de compra en verde fresco sobre blanco: tarjetas de estantería blancas y limpias, fotografía de producto cercana, y una sans geométrica moderna y ordenada. Su sistema de diseño codifica una familia de verdes vivos.
Trasladado a la pantalla, el fondo de la página se convierte en un verde bosque profundo extraído de esa misma familia, con el verde fresco característico como acento y el blanco reservado para las tarjetas de estantería. El resultado es tranquilo, limpio y fresco como el producto recién llegado.