La talla en madera del Renacimiento Nacional búlgaro se manifiesta en los densos relieves de los iconostasios de las escuelas de Debar, Samokov, Tryavna y Bansko: rosetas solares y celosías de vides talladas profundamente en nogal teñido de oscuro; las crestas elevadas captan el pan de oro sobre huecos hundidos, sumidos en una sombra casi negra.
Este sistema de diseño traslada esa superficie eclesiástica labrada a mano al ámbito digital: un fondo de nogal que nunca vira al crema, dorado reservado a los brillos de las partes en relieve y serifas litúrgicas de aire antiguo que sostienen el peso del interior de la iglesia.