Los Wandjina son espíritus ancestrales de la lluvia y las nubes pintados en refugios rocosos de Kimberley, en Western Australia; sus rostros blancos como la tiza y sin boca están rodeados por halos radiantes de nubes y relámpagos. Los custodios de los pueblos Worrorra, Ngarinyin y Wunambal han repintado estas figuras durante generaciones, renovando directamente sobre la arenisca viva el blanco de arcilla de huntita y los contornos de ocre rojo, nunca sobre papel ni sobre un fondo neutro.
Este sistema de diseño destila ese encuentro: un plano rocoso de profundo marrón ocre como la propia página, un blanco roto calcáreo para la figura y su halo, y ocre rojo para sostener el peso del contorno que exige un rostro sin boca y rodeado por un anillo. Aquí no hay degradados decorativos: cada superficie se percibe como pigmento molido en piedra erosionada.