El muro manda, no el pincel
Pintamos sobre el rosa mexicano vivo de la cantina — el fondo nunca es crema ni blanco.
Verde maguey en cada escena
Charros, sirenas y agaves se trazan a mano alzada — sin reglas, con el pulso del pintor.
El azul talavera firma el borde
Cada panel lleva su cenefa de papel picado y su contorno grueso, como letrero de pulquería.
El marigold prende la fiesta
El cempasúchil cierra la paleta — color popular, ruidoso y sin disculpas, como debe ser.