Ensayo / Material
La biblioteca queaprendió a ser paisaje
Una arquitectura de piedra convierte la memoria en territorio.
La piedra no era un acabado
En 1952, mientras Ciudad Universitaria tomaba forma sobre el Pedregal, Juan O’Gorman decidió que la fachada no llevaría pintura. Recorrió México para reunir piedras de diez colores y las clasificó por tono, como quien prepara una paleta que no puede deslavarse.
Cada módulo de un metro cuadrado repetía esa disciplina: una figura plana, un borde firme, una junta que dejaba respirar al conjunto. El único azul llegó como vidrio, una excepción entre sienas, rojos, rosas y grises; por eso parece una señal, no un fondo.