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Ensayo / Cultura impresa

La imprenta tambien aprende a marchar

Cuando el papel escasea, una ciudad descubre que la memoria puede salir en tinta roja, por turnos, desde un patio caliente.

Clara Montes • 19 julio 1985 • 11 min lectura

En Managua, la primera leccion fue sencilla: una mesa, cuatro marcos, dos latas de tinta y nadie esperando permiso. Yo vi a estudiantes secar afiches sobre cuerdas de ropa mientras la radio contaba nombres de barrios que todavia olian a humo.

El taller no ilustra; convoca

La consigna buena no decora la pared. Pide una respuesta. Por eso el rojo mancha, el negro corta y el verde aparece apenas, como una seña de monte al borde del cartel.

“La pagina debe sonar como madera golpeada: breve, seca, imposible de ignorar.”