En septiembre de 1972, jóvenes del Partido Comunista trabajaron tres noches seguidas en Av. La Paz con Departamental. Primero boceto a carbón. Luego relleno rojo y blanco. Finalmente, el contorno: ocho centímetros de negro puro contra el hormigón.
La noche de los tres turnos
El método era tan riguroso como cualquier producción industrial: boceto, relleno, contorno. Tres turnos, tres noches, una pared. Los brigadistas no firmaban; la obra era colectiva y la autoridad pertenecía al barrio. El negro siempre iba al último.
“No pintamos paredes. Pintamos la rabia de un pueblo que lleva cincuenta años esperando justicia.” — Brigadista anónimo, Santiago, 1972